Entre los antiguos santuarios de Etchmiadzin, la iglesia de Santa Gayane ocupa un lugar especial, como una guardiana silenciosa de la memoria de las primeras mártires cristianas. Se alza al sur de la Catedral, donde, según la tradición, se derramó la sangre de Gayane, maestra de Santa Hripsime, quien entregó su vida por la fe.
En el año 630, el Catholicos Ezr mandó construir esta iglesia para inmortalizar el valor de aquella mujer cuya firmeza se convirtió en símbolo del cristianismo temprano en Armenia. Su arquitectura, una basílica con cúpula de líneas sobrias y armoniosas, ha sobrevivido a los siglos. En 1652 fue cuidadosamente restaurada y más tarde se añadió a su fachada occidental una galería funeraria para jerarcas, donde cada piedra parece guardar el aliento del tiempo.
En la capilla sur, junto al ábside, reposan las reliquias de Santa Gayane, y el silencio del templo parece proteger su descanso eterno. Los rayos de sol que entran por las estrechas ventanas juegan sobre los muros antiguos, dando la sensación de que el tiempo se ha detenido.
Este templo no es solo un símbolo espiritual, sino también Patrimonio Mundial de la UNESCO, y cada visita se convierte en una peregrinación a las raíces de la fe armenia.
Billete de entrada:
|
Gratis
|
|
|
|