Muy por encima de la antigua ciudad de Mtskheta, donde las aguas del Kura y del Aragvi se funden en un abrazo eterno, se alza sobre un risco azotado por siglos de viento el Monasterio Jvari – la "Santa Cruz". Sus muros guardan la memoria del lejano siglo VI, cuando, según la tradición, Santa Nino igual a los Apóstoles levantó aquí una cruz para señalar la victoria de la nueva fe sobre el paganismo. La leyenda cuenta que una luz milagrosa emanaba de aquella cruz, visible a muchos kilómetros, guiando a los viajeros no solo hacia la ciudad, sino también hacia Dios.
El monasterio se eleva 150 metros sobre los alrededores, ofreciendo una panorámica majestuosa de la antigua capital de Georgia y de las cintas plateadas de los dos ríos. El exterior de la iglesia, con forma de cruz alargada, impresiona por la armonía de sus líneas, mientras que su cúpula, apoyada sobre un tambor octogonal, parece dirigirse al cielo.
Aquí todo está impregnado del espíritu del tiempo: el viento que susurra entre la hierba parece repetir las oraciones de los monjes, y las piedras bajo los pies narran en silencio las historias de los siglos. Hoy en día, Jvari sigue en pie como guardián de la fe y las tradiciones, siendo no solo una obra maestra arquitectónica, sino también un símbolo vivo de la grandeza espiritual de Georgia.
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