En lo alto de las montañas de Pambak, donde las nubes parecen rozar la tierra, se esconde la capilla de San Hovhannes – un santuario envuelto en misterio y leyenda. Según la tradición, aquí reposan las reliquias del santo, y desde entonces el lugar se ha convertido en fuente de milagros y esperanza para miles de peregrinos.
Situado a una altitud de 2157 m sobre el nivel del mar, el santuario es de difícil acceso: para llegar hay que recorrer 3 km a pie, lo que lleva aproximadamente 1.5 horas, pero cada paso acerca más al espacio sagrado, donde el silencio de las montañas se convierte en oración. Se dice que los deseos pronunciados con corazón puro aquí siempre se cumplen. Cuando las súplicas se hacen realidad, los fieles regresan y colocan un khachkar – una cruz de piedra como símbolo de gratitud.
Con el tiempo, la capilla ha quedado rodeada por cientos de khachkares, cada uno guardando la historia de una fe y de una liberación milagrosa. Estas piedras, silenciosas pero vivas, irradian fuerza espiritual. La atmósfera es sobrecogedora: parece que las montañas mismas se inclinen en reverencia mientras el viento lleva los susurros de las oraciones.
La capilla de San Hovhannes es una montaña de milagros, donde la eternidad se encuentra con la devoción humana y la gratitud queda grabada para siempre en la piedra.
Billete de entrada:
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Gratis
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