El Arco de Charents no es solo una obra arquitectónica, sino un símbolo poético del amor por Armenia y su emblema sagrado – el monte Ararat. Fue diseñado por el arquitecto Rafael Israelyan, quien, de camino a Garni, se detuvo en este lugar y quedó impresionado por la vista del Masis nevado. De esa inspiración nació la idea de crear una especie de "templo" dedicado al Ararat – un arco desde el cual la majestuosa montaña se contempla como enmarcada en un cuadro. Se dice que el poeta solía visitar estos parajes, y por ello el lugar se ha convertido en un recuerdo vivo de su legado.
La construcción fue realizada en 1957 con motivo del 60º aniversario del gran poeta armenio Yeghishe Charents, cuyo nombre lleva el monumento. En el arco están grabados versos de uno de sus poemas más célebres, dedicados a Armenia y a su símbolo eterno – el monte Ararat:
"Ve al mundo, no hay pico blanco como Ararat,
Como el camino inaccesible de la gloria, amo a mi monte Masis".
Estas palabras enlazan la eternidad de la naturaleza con la inmortalidad de la poesía.
Hoy el Arco de Charents es una parada imprescindible en el camino a Garni: los turistas se detienen para tomar fotografías y admirar la vasta llanura del Ararat. En los días despejados, cuando el Masis se eleva por encima de las nubes, la vista se transforma en una auténtica obra de arte. El arco sigue siendo un lugar donde naturaleza, historia y poesía se unen, despertando orgullo e inspiración.