A solo dos kilómetros de Sighnaghi, entre las suaves curvas de las colinas de Kakheti y el brillo plateado de los olivos, se alza un antiguo santuario – el Monasterio Bodbe. En el silencio de su jardín monástico, bajo la sombra orante de cipreses centenarios, reposan las reliquias de Santa Nino – la gran iluminadora de Georgia, quien en el siglo IV llegó con una cruz hecha de sarmientos de vid para traer la luz del cristianismo a esta tierra.
La leyenda cuenta que sus palabras, impregnadas de humildad y amor, tocaron los corazones más profundamente que cualquier arma, y que la fe que trajo echó raíces aquí para siempre. Entre los siglos IX y XI se erigió una iglesia en el lugar de su sepultura, hoy desaparecida, pero en su sitio se alza una majestuosa catedral de tres naves dedicada a San Jorge. Sus piedras, como antiguos cronistas, guardan el recuerdo de las lágrimas de oración y de la alegría de los peregrinos que llegan aquí desde hace siglos.
El tañido de las campanas, mezclado con el susurro de las hojas y el canto de los pájaros, se extiende sobre los viñedos y las montañas lejanas, llamando a la renovación espiritual. Hoy el monasterio sigue siendo el corazón de la diócesis de Sighnaghi y un lugar donde lo terrenal y lo celestial se encuentran en una bendición silenciosa. Aquí cada paso es un contacto con la leyenda, y cada respiro está impregnado del aroma de la historia y la fe.
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