En la orilla rocosa del río Arpa, a 12 km de Yeghegnadzor (cerca del pueblo de Areni), se oculta la Cueva de Aves, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido al borde de la antigüedad. Sus tres salas, de unos 500 m², recuerdan santuarios de piedra donde cada pasillo guarda el aliento de los milenios.
Cuando los arqueólogos entraron en su penumbra, fue como abrir un cofre del tesoro: cuchillos metálicos, semillas de frutas antiguas, rastros de cereales y cuerdas, fragmentos fosilizados de cerámica y tejidos que sobrevivieron a los siglos. Entre los hallazgos más sorprendentes: uvas pasas y ciruelas secas – quizá usadas en rituales – y el zapato de cuero más antiguo del mundo, elaborado hace más de 5500 años. A su lado, otro eco de la historia: una falda femenina del IV milenio a.C. y una bodega eneolítica, reconocida como la más antigua del planeta. En su antigüedad, supera incluso a las primeras obras maestras de la civilización más antigua que han sobrevivido hasta nuestros días: las pirámides de Egipto.
Estas paredes recuerdan ceremonias sagradas. No era un lugar de vivienda, sino de encuentro para honrar el vino como bebida sagrada, unión de tierra y cielo. Paso a paso, entre arcos de piedra y el murmullo del río, uno siente que toca la vida de quienes habitaron el amanecer de la civilización.
Hoy la Cueva de Aves es más que un sitio arqueológico – es un portal hacia un mundo donde leyenda e historia se entrelazan, y donde Armenia deja ver el latido de su alma ancestral.
Billete de entrada:
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2.70 USD
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por persona
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