Desde la orilla noroeste del lago Sevan se despliega una vista que corta la respiración: una península se alza desde las aguas relucientes, coronada por templos antiguos. Aquí, en el año 874, por orden de la reina Mariam, hija del rey Ashot Bagratuni, se erigió el monasterio de Sevanavank – guardián espiritual de la joya azul de Armenia.
Con el cielo azul infinito y las aguas turquesa del Sevan como telón de fondo, las iglesias de los Santos Apóstoles y de la Santa Madre de Dios parecen flotar entre la tierra y el cielo. Las piedras de sus muros guardan el eco de las oraciones monásticas, el susurro del viento y el tañido de las campanas llevado sobre el agua. Durante siglos, el monasterio fue no solo un lugar de oración, sino también una fortaleza que protegía la península de las incursiones enemigas. Las leyendas cuentan que entre sus muros se ocultaban valiosos manuscritos y reliquias salvados de desastres.
Hoy, desde la cima de la península, se puede ver cómo la luz baila sobre las olas mientras las montañas lejanas enmarcan este paisaje majestuoso. Sevanavank sigue siendo uno de los símbolos más reconocibles de Armenia – un lugar donde la belleza de la naturaleza y la grandeza del legado espiritual se funden en una sola esencia.
Abierto:
lun - vie: 09:00 - 18:00
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Billete de entrada:
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