Al borde de la pintoresca garganta del Kasagh, al norte de Mugni, se alza Saghmosavank – el Monasterio de los Salmos, cuyo nombre ya suena como una oración. Fundado entre los siglos XII y XIII por la noble familia Vachutyan, fue no solo un centro espiritual, sino también un lugar donde se copiaban y custodiaban manuscritos de valor incalculable. El complejo consta de cuatro edificaciones: la majestuosa iglesia principal de San Sión, un nártex, una amplia biblioteca y la modesta capilla de la Santa Madre de Dios. Situadas al filo del precipicio, las murallas de piedra de Saghmosavank han sido testigo del paso de los siglos, guardando la fuerza de las oraciones y el susurro de la naturaleza.
En 1988, un terremoto causó graves daños y pareció que el monasterio permanecería en silencio durante mucho tiempo. Sin embargo, en 1998 comenzó una gran restauración, y en diciembre de 2000 el edificio renació con todo su esplendor.
Hoy Saghmosavank recibe a los viajeros con impresionantes vistas de montañas y cañones, mientras que en su interior reina un silencio profundo, como si la tierra misma entonara un salmo eterno. De pie al borde del acantilado, frente al valle sin fin, uno siente que este lugar fue hecho para la oración, la contemplación y la paz interior.
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