En el corazón de Vayots Dzor, rodeado de acantilados rojizos que se alzan como murallas inexpugnables de la naturaleza, se encuentra Noravank – un antiguo monasterio que durante siglos fue un faro de la vida espiritual y cultural de Armenia. Sus muros dominan la pintoresca garganta del río Arpa, donde el silencio solo se rompe con el eco de los pasos de los peregrinos y el grito de las águilas sobrevolando las montañas. Este último es conocido como el Valle del Río Amaghu, candidato a ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en Armenia como monumento natural.
El complejo comenzó a tomar forma en el siglo XIII, con la iglesia de San Karapet (1216-1221) en su centro, cuyas piedras guardan el aliento de los siglos. Al norte se encuentra la iglesia de San Gregorio (1275), y la joya del conjunto es la iglesia de la Santa Madre de Dios (1339), famosa por su fachada occidental. Una estrecha escalera de piedra en forma de pirámide conduce al segundo piso y se ha convertido en el símbolo de Noravank, admirada por arquitectos de todo el mundo. Estos peldaños, que parecen suspendidos en el aire, unen la tierra con el cielo, convirtiendo cada ascenso en un viaje de elevación espiritual.
A lo largo de los siglos, el monasterio sobrevivió a guerras, terremotos y abandono, resurgiendo siempre como un ave fénix. Hoy, Noravank no es solo una obra maestra arquitectónica, sino también un lugar de poder, donde la belleza agreste de la naturaleza y la grandeza del arte se unen en una armonía eterna.
Billete de entrada:
|
Gratis
|
|
|
|