En las montañas verdes de Tavush, oculto entre bosques y peñascos, se encuentra Makaravank – un complejo monástico que se alza como una auténtica joya de la Armenia medieval. Su historia se remonta a los siglos XII-XIII, cuando los maestros constructores supieron unir la grandeza arquitectónica con la armonía de la naturaleza. El conjunto incluye tres iglesias, edificios residenciales y dependencias, que aún hoy impresionan por su escala y precisión en el diseño.
Los relieves y los ornamentos tallados despiertan admiración: en las paredes de piedra cobran vida motivos vegetales, figuras de animales y criaturas fantásticas. Estas decoraciones cuentan historias silenciosas, dotando al monasterio no solo de belleza, sino también de un profundo valor simbólico. Makaravank sorprende además por su sentido de unidad – cada edificio forma parte de un mismo conjunto arquitectónico.
Bajo la luz del sol, la toba rosada con la que está construido se ilumina en cálidos matices, resaltando la riqueza de sus formas. Hoy, al recorrer el complejo, es posible sentir el aliento de los siglos, cuando fue un centro espiritual y cultural. Makaravank sigue siendo un lugar donde la historia y la naturaleza dialogan en perfecta sintonía, creando una atmósfera de serenidad e inspiración.
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