En los antiguos barrios de Gyumri, entre callejuelas estrechas y casas de piedra, se alza una mansión de toba roja encendida – como un atardecer detenido en la roca. Construida en 1872 por el acaudalado comerciante Petros Dzitoghtsyan, fue en su día el orgullo de la ciudad, testigo de animadas recepciones, celebraciones familiares y tranquilas veladas a la luz de las lámparas. Sus muros han visto pasar las épocas, pero conservan el calor y el brillo de aquel tiempo en que Gyumri florecía como centro de riqueza mercantil y esplendor cultural.
En 1984, la casa abrió sus puertas con una nueva identidad – la del Museo de Arquitectura Nacional y Vida Urbana – donde cada estancia se convirtió en una página viva de la crónica de la ciudad. Aquí, las viejas fotografías parecen cobrar vida, los pasos imaginarios de antiguos dueños aún resuenan, y el aroma de la madera y de telas antiguas transporta a los visitantes al siglo XIX. En las estanterías, vajillas que un día adornaron mesas festivas; en las vitrinas, vestidos con los que las damas paseaban por las calles principales con sombreros de encaje. Basta cerrar los ojos para oír un violín sonando en el salón y oler repostería recién hecha en el jardín.
Hoy, incluido en la lista de monumentos inmateriales de la historia y cultura de Gyumri, el museo conserva mucho más que objetos – guarda el alma misma de la ciudad, viva en cada piedra, en cada pieza y en cada historia que aquí se cuenta.
Billete de entrada:
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4.05 USD
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por persona
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Servicio de guía:
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1-25
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persona
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8.10 USD
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26-50
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persona
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16.20 USD
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