En el corazón de Ereván, entre parques verdes y las bulliciosas calles de la capital, se alza la majestuosa catedral de San Gregorio el Iluminador – símbolo de la fe y del renacimiento espiritual del pueblo armenio. Su construcción fue dedicada a una fecha histórica: el 1700º aniversario de la proclamación del cristianismo como religión oficial en Armenia. Terminada en 2001, la catedral se convirtió de inmediato en uno de los principales santuarios y referentes arquitectónicos de la ciudad.
El templo impresiona por sus dimensiones y la armonía de sus proporciones: sus amplias naves pueden acoger simultáneamente a 1700 personas, lo que la convierte en la iglesia cristiana más grande de Armenia. Sus cúpulas, que se elevan hacia el cielo, parecen enlazar la ciudad con la eternidad, mientras que las líneas sobrias de su arquitectura evocan las antiguas tradiciones del arte sagrado armenio.
Construida en honor a Gregorio el Iluminador – el santo gracias al cual Armenia fue la primera nación del mundo en adoptar el cristianismo como religión de Estado – la catedral es no solo un monumento del pasado, sino también un centro vivo de la vida espiritual actual. Aquí se celebran las liturgias más importantes, las fiestas nacionales y religiosas, que reúnen a miles de personas bajo sus altos arcos.
Hoy, la catedral de San Gregorio el Iluminador forma parte inseparable del perfil urbano de Ereván y es un símbolo poderoso de la fe del pueblo armenio, recordando a cada visitante el lazo indisoluble entre tiempo, creencia e historia.
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