En el corazón de Armenia, a solo 60 kilómetros de Ereván y a 1845 metros sobre el nivel del mar, se encuentra Tsaghkadzor – un moderno paraíso de esquí y uno de los rincones más pintorescos del país. Su nombre, que significa "valle de las flores", parece una promesa poética que la naturaleza ha cumplido con generosidad: en verano, las laderas se cubren de verde y flores silvestres, mientras que en invierno se transforman en un reino brillante de nieve pura.
Tsaghkadzor recibe a sus visitantes con calidez y energía, ofreciendo todo para unas vacaciones activas: alquiler de equipo de esquí de última generación, clases con instructores expertos, restaurantes acogedores, cafés con encanto y centros de ocio. La temporada de esquí se extiende casi cinco meses – desde mediados de noviembre hasta mediados de abril – permitiendo disfrutar plenamente de las pistas nevadas.
El aire limpio de la montaña revitaliza, y cada descenso se siente como un vuelo hacia la libertad absoluta. Desde las cumbres, la vista es una auténtica obra de arte – cordilleras infinitas que se pierden en el horizonte, mientras los rayos de sol bailan sobre los cristales de nieve como diamantes dispersos.
Pero Tsaghkadzor no es solo deporte de invierno. Es también un refugio de paz – donde pasear entre pinares perfumados, saborear té caliente junto a una chimenea y escuchar el suave susurro del viento en los pasos montañosos. Aquí, en cualquier estación, la armonía entre el hombre y la naturaleza se despliega como una sinfonía viva que invita a regresar una y otra vez.
Billete de entrada:
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