A 280 kilómetros al norte de Ereván se extiende Tiflis, la capital de Georgia, una ciudad donde lo antiguo y lo moderno laten en un mismo ritmo vibrante. En su corazón fluye el río Kura, una arteria que enlaza las épocas y refleja en sus aguas las cúpulas, los puentes y las luces de la gran ciudad. En sus callejuelas aún resuena el murmullo del pasado, mientras en las amplias avenidas se siente el pulso del presente.
Tiflis guarda verdaderos tesoros: barrios antiguos, catedrales majestuosas y fortalezas semiderruidas parecen detenidas en el tiempo, junto a centros de negocios relucientes y nuevas joyas arquitectónicas. El barrio de Narikala, con sus estrechas calles medievales que conducen a la fortaleza sobre la ciudad, añade un encanto especial. Y la avenida Rustaveli sorprende por su grandeza, repleta de teatros, museos y palacios que condensan la riqueza cultural de Georgia.
La ciudad es un contraste vivo: balcones tallados y patios antiguos conviven con severos monumentos de la época soviética y edificios futuristas de vidrio y acero. Desde el teleférico, Tiflis se muestra como en la palma de la mano: un panorama imponente donde pasado y presente se entrelazan en una sola armonía.
Tiflis no es solo la capital, es el alma de Georgia – una ciudad en la que cada visitante descubre un pedazo de su historia y se lleva consigo su aliento vivo.
Billete de entrada:
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