El Monte Armaghan, que se eleva a 2829 metros sobre el nivel del mar en la provincia de Gegharkunik, es un antiguo volcán extinguido rodeado de una atmósfera de silencio y grandeza. La subida a su cima sigue un sendero pedregoso que en primavera y verano cobra vida con una multitud de flores silvestres, transformando el camino en una alfombra natural de colores.
Aunque el recorrido exige cierto esfuerzo, cada paso es recompensado con vistas incomparables. En la cima espera a los viajeros un hallazgo sorprendente: el pequeño lago Armaghan, que refleja el cielo como un espejo y crea una sensación de magia. Muy cerca se encuentra un antiguo santuario, testimonio de que la montaña tuvo desde tiempos remotos un valor sagrado para los habitantes de la región. Desde aquí se abren panorámicas impresionantes sobre las cordilleras circundantes y el lago Sevan, que desde lo alto parece un mar infinito. En los días despejados el horizonte se extiende tan lejos que da la impresión de unirse por completo con el cielo.
El Armaghan sigue siendo un lugar muy querido por turistas y fotógrafos, donde la naturaleza combina la dureza del relieve volcánico con la delicadeza de los prados floridos. Subir a esta montaña no es simplemente una caminata, sino un verdadero viaje en el tiempo y el espacio, donde las leyendas y la belleza de Armenia cobran vida en cada paso.
Billete de entrada:
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