En una de las colinas de Ereván, desde donde se abre una vista única de la ciudad y de las cumbres nevadas del Ararat, se alza la majestuosa estatua de "Madre Armenia". Ella se yergue como la guardiana de la capital, símbolo de fuerza e inquebrantable firmeza, dispuesta a defender la patria y, al mismo tiempo, deseosa de paz. La imagen de la mujer-guerrera encarna no solo el poder militar, sino también el cuidado materno, uniendo severidad y ternura.
A sus pies se encuentra el Museo de Historia Militar "Madre Armenia", que presenta una crónica detallada de la Segunda Guerra Mundial y del movimiento de liberación de Artsakh. Las exposiciones incluyen fotografías, documentos, armas y objetos personales de héroes, gracias a los cuales la historia cobra vida y se acerca a cada visitante.
Los muros del museo guardan la memoria de duras pruebas y victorias, recordando el precio de la paz y de la libertad conquistada por el pueblo. La atmósfera de este lugar está impregnada de solemnidad: aquí el orgullo por el pasado se une a la fe en el futuro. "Madre Armenia" se alza sobre Ereván no solo como monumento, sino como un símbolo vivo de valentía y esperanza que une a las generaciones.
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