En la ciudad balneario de Jermuk, en el pintoresco valle de Vayots Dzor, se precipita uno de los saltos de agua más bellos de Armenia. Desde 68 metros de altura cae en espuma blanca, llenando el aire de frescura y estruendo, mientras el paisaje se convierte en una sinfonía viva de agua, piedra y luz.
Sin embargo, el alma verdadera de este lugar está guardada en una antigua leyenda. Hace mucho tiempo vivía aquí un príncipe, cuya hija era famosa por su hermosura. Muchos jóvenes deseaban casarse con ella, pero su corazón pertenecía al hijo de un pastor humilde. Por las noches, en secreto, ella arrojaba una cuerda al barranco para que su amado pudiera subir. Cuando el padre descubrió la verdad, lanzó una maldición: si ella volvía a encontrarse con él, se transformaría en una sirena y quedaría para siempre atrapada en las aguas del desfiladero. En la noche del destino, en lugar de la cuerda, la joven dejó caer sus largas trenzas, y la profecía se cumplió. Su cabello se convirtió en corrientes plateadas que aún hoy descienden de los acantilados. Desde entonces, la cascada lleva el nombre de "Cabellos de sirena", símbolo de un amor más fuerte que los obstáculos y el destino.
La cascada de Jermuk no es solo una maravilla natural, sino también una historia atemporal tejida en el aliento de las montañas.
👉 La estación más favorable para visitar cascadas es desde finales de marzo hasta junio, ya que la fuerza del flujo de agua está en su nivel más alto durante ese período.
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