Jermuk no es solo un famoso balneario con fuentes termales curativas, sino también un lugar donde cada respiro llena los pulmones con la frescura del aire de montaña. La ciudad está rodeada de montañas y bosques, y sus paisajes cambian con las estaciones: en verano un verde exuberante y prados floridos, en invierno laderas nevadas y nieve resplandeciente.
Para disfrutar de la belleza de Jermuk desde lo alto, vale la pena subir al moderno teleférico construido según estándares internacionales. Su longitud es de unos 1000 metros y el punto más alto alcanza los 2480 metros sobre el nivel del mar. Al ascender en la cabina, los visitantes sienten que flotan sobre gargantas y bosques, contemplando la majestuosidad de la naturaleza desde una nueva perspectiva.
Los amantes de la actividad invernal se alegrarán con la presencia de dos pistas de esquí adecuadas tanto para principiantes como para esquiadores más experimentados. El teleférico funciona durante todo el año, y cada estación ofrece su propio encanto especial – desde el otoño dorado hasta la primavera en flor y el invierno helado.
Este viaje quedará grabado en la memoria no solo por las vistas impresionantes, sino también por esa sensación de armonía que solo se puede experimentar en las montañas de Armenia.
👉 La entrada de los niños hasta 7 años es GRATIS.
Billete de entrada:
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4.05 USD
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por persona
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