En la colina de Arin Berd, donde el viento susurra historias milenarias, se alzan las ruinas de la Fortaleza Erebuni, cuna del actual Yerevan. Fue fundada en el 782 a.C. por orden del rey urartio Argishti I, con el fin de proteger las fronteras del poderoso reino y controlar rutas comerciales estratégicas. Debido a su antigüedad, Yerevan es tan antigua como acontecimientos históricos como la fundación de Roma y los primeros Juegos Olímpicos de la Antigua Grecia.
Desde aquí se abre una panorámica que, sin duda, inspiró a los guerreros y constructores que levantaron sus robustos muros de piedra y adobe. Oculta durante siglos bajo la tierra, la fortaleza empezó a revelar sus secretos en el siglo XIX con las primeras excavaciones arqueológicas. En la década de 1950, investigaciones a gran escala descubrieron su hallazgo más valioso: una tablilla cuneiforme del rey Argishti, que narra el nacimiento y el propósito de Erebuni.
Cada hallazgo – armas, cerámicas o joyas – revive la historia y la vida de esta ciudad‑fortaleza. Hoy, todos los artefactos se conservan y exhiben en el Museo Erebuni, al pie de la colina, donde la historia sigue latiendo para los viajeros contemporáneos.
Pasear entre las ruinas es tocar los orígenes de Yerevan, mientras las piedras y el viento devuelven a la vida tres mil años de historia.
Billete de entrada:
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4.05 USD
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por persona
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Servicio de guía:
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1-50
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persona
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12.15 USD
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